Lijado

El lijado es un tipo de tratamiento de superficies cuyo objetivo es reducir las irregularidades y uniformar todas las superficies de la pieza trabajada.

Durante este proceso se produce:

  • desgaste de las puntas de las irregularidades
  • obtención de la rugosidad deseada
  • desgaste y redondeo de los bordes
  • eliminación de óxidos, corrosión y grasas.

Durante el lijado con granos abrasivos, las irregularidades de la superficie se eliminan suavemente mediante desgaste controlado. El proceso se realiza con soluciones acuosas que facilitan la operación y protegen la pieza, incluyendo desengrasantes e inhibidores de corrosión, logrando un acabado uniforme y de alta calidad.

Las operaciones de lijado se realizan tanto en vibradores circulares, como en vibradores rectangulares y en pulidoras centrífugas. La única limitación para el uso de pulidoras centrífugas en procesos de lijado es el peso y tamaño de la pieza a trabajar.

Vibradora circular W50
Vibradora rectangular WR60
Pulidora centrífuga TE60

Todos los elementos mencionados anteriormente, tanto las máquinas como los medios tecnológicos, requieren una selección cuidadosa según el material del que estén hechas las piezas a tratar y el efecto que se desea lograr en su superficie.

El abrasivo cerámico se utiliza principalmente en el tratamiento de acero, acero fundido o hierro fundido. Al trabajar piezas de latón, fundiciones de aleaciones de zinc (ZnAl) o fundiciones de aleaciones de aluminio, se obtienen mejores resultados de calidad utilizando granos abrasivos con aglutinante de resina.

El lijado constituye, en la mayoría de los casos, una de las etapas previas al pulido de la superficie.